El mejor papá del mundo

Mi papá es un papá a la antigua, de esos que no cambiaban pañales pero hacía que no faltara nada en nuestra mesa; no diría que el mejor papá del mundo pero sí el mejor papá que él supo ser. Nadie le enseñó maneras correctas, sobrevivió a miles de formas incorrectas de ser padre y trató de hacer lo que pudo. Pese a todo, cuando yo pienso en él, pienso en la cálida sensación de haber sido y ser “una niña de papá”, en esa conexión tierna que tenía conmigo pese a la brusquedad de sus conductas. Las niñas de papá les sacamos sonrisas aun cuando estén enojados, podemos convencerlos de alguna idea loca y sabemos que harían cualquier cosa por nosotras.

Es maravilloso que ahora haya muchos padres modernos que trabajan en equipo con las mamás, que saben lo que es preparar un biberón, correr al hospital por una calentura y ayudar con la tareas.  A todos ellos, el placer inigualable de ser parte de la vida de sus hijos en todos sus momentos, yo no creo que a ninguno les haga falta un par de medias para sentirse felices por el rol que cumplen. Pero también feliz día a todos los papitos a la antigua, de esos que no sabían qué era lo mejor pero hicieron lo mejor que supieron, a los que no huyeron y se quedaron y cuidaron de nosotros con trabajo.

FELIZ DÍA A LOS PAPÁS en cualquier modalidad en la que hayan ejercido, que nosotros como hijos seamos el reconocimiento vivo de que hicieron bien su trabajo.

Necesito llevar la contraria

Porque odio el Gobierno actual, porque repudio las acciones de Laura Chinchilla cualquiera que sea, porque simplemente soy pueblo y estoy descontento.

Hoy me preocupaban los cierres pues representan dinero que no tengo para mi pequeño negocio, como no estoy en San José me arriesgué y no quise cerrar, así que nos tiramos los eventos desde un pequeño televisor, no fue un día del otro mundo, pese a la mediana afluencia de clientes; fue hasta esta noche que pude leer todo el alboroto en redes sociales.

Me parece increíble todo el despliegue de quejas tan acostumbrado suscitado en los muros. De repente parece que todo mundo necesitaba hoy ir a San José centro, justamente a las horas requeridas y en esas cuadras específicas. Gente que dedicó todo su día de asueto a quejarse porque de pronto siente muchas ganas de usar esas cuadras no permitidas, gente que no puede hacer su trabajo desde casa pero sí se puede quejar porque quiere transitar por ahí; una cosa similar a cuanto extrañan Calero cuando no tienen la menor idea en cuál zona del país está. La idea es quejarse, quejarse mucho, llevar la contraria tanto como se pueda.

Vivimos una época densa, tras el discurso insatisfactorio de rendición de cuentas, las reacciones berrinchudas de algunos casi podrían comprenderse; sin embargo, a veces este asunto de redes termina siendo un mar de quejas sin fundamento por el simple hecho de querer llevar la contraria.

Una lástima, un desperdicio de la libertad de expresión, un uso poco productivo de ella, una manera berrinchuda de ser ciudadano. Ojalá toda esa energía se redirigiera en una forma más positiva, se canalizara en participación ciudadana, en compromiso político de los buenos, de esos que creen tener buenas ideas.

Mi madre no coge

Mi Santa Madre no coge, verán: somos 5, casualmente fueron 5 veces las que mi padre se llegó a su cuerpo y por buen tino a través de un huequito en la sábana y por la santa gracia del Cielo henos aquí a mí y a mis hermanos, ella no sabe de los placeres del sexo, tampoco ha tenido ganas ni es capaz de provocarle un orgasmo a nadie. Mi santa madrecita no.

¿Por qué les cuento esto? No se piense que me resulta pasatiempo unir en la misma oración el sexo con mi sacrosanta madre pero en últimas semanas luego de leer en tantas comentarios la famosa frase “¿no pensará en su hija?”, se me hizo necesario escribir sobre ello, porque al parecer las madres no tienen sexo, menos fantasías sexuales y mucho menos algún tipo de filia. Las madres son madres y por tanto deberían de taparse hasta el cuello y no enseñar carnes.

Alguno dirá “yo sé que mi mamá probablemente hizo ‘el amor’ en algún momento en su vida pero mi madrecita jamás posaría para Interviú”, bueno, la mía tampoco (¡líbreme el Cielo!) pero el hecho es que sé que además de mamá es mujer y hasta donde sé la placenta no inhibe el líbido.

La idea prejuiciosa de la madre como cosa asexuada nos hace daño porque hacemos pagar a todas las mujeres asexuándolas solo por ser madres. ¿Será que las mujeres una vez que son madres están destinadas a vivir su sexualidad mojigatamente?

Es un nuevo tipo de castración, más solapada que la que hacen en otras culturas pero casi igual de inhumana. Pues la condición de madre no debería censurar la condición de mujer.

Jugando de ricos

En casa comían quesos importados y aderezaban con vinagre balsámico, los niños tenían el último celular del mercado y toda la familia viajaba en carro último modelo. Viven como ricos pero están endeudados hasta el cuello, empezaron a “vender” partes de la propiedad para sostener la vida de lujo que llevaban, lo que no entienden es que se están comiendo la casa y que dentro de poco tendrán que desalojarla.

¿Les suena conocido? Algo así es la realidad de un país que quiere gastar como del primer mundo pero gana como uno del tercero, mientras las últimas administraciones se encargan de alimentar la ilusión, la gente sigue gastando y evadiendo la cruda realidad.

Mientras el pueblo corea “a-a-a-azul”, los guardianes de la Patria se la cogen y acallan el incesto con eurobonos, lo grave es que es una condición generalizada de nuestra cultura porque nos convencimos que el Estado caga plata y por eso los maestros piden bonos de vivienda, computadoras y una larga lista a Colacho, por eso tenemos profesionales en la evasión de impuestos. Un pueblo que quiere que alguien le solucione el problema sin renunciar a nada y que tampoco quiere darse cuenta de nada para seguir creyendo que la culpa entera es de los políticos y no compartida con los votantes que los eligen y están dispuestos a seguirle dando continuación a los mismos gobiernos corruptos.

A nuestros representantes en la Asamblea les gana el mismo sentir idiosincrático, porque pensar en cómo beneficiarse no solo es asunto de políticos, lo reproducen sindicalistas, el sector público y privado, la población en general quiere vivir de y en el auto-engaño.

Por un lado papá Estado no puede seguir solventando los gustos desmedidos de sus hijos y por otro algunos de sus hijos se refugian en “el soy de palo, tengo orejas de pescado” para ignorar lo que está pasando; es así como en cuestión de horas se comparte virulentamente un video íntimo pero cuando se trata de noticias sobre nuestra economía se elige vivir en la ignorancia, un nuevo opio del pueblo que lo mantiene aletargado haciendo campañas por causas absurdas pero callando cuando se le requiere.

Estamos en uno de esos momentos densos, en donde hace falta que la población entera comprenda la gravedad del asunto y manifieste su descontento; si el gobernante de turno no quiere comerse la bronca y amarrarse los pantalones con el gasto público, viene siendo hora que se lo exijamos y que entendamos que eso implicara renuncias a ciertos gustos que nos hemos dado pero también que nuestros legisladores caigan en cuenta que la política es servir a la Patria y no servirse de ella.

Un artículo que debe compartirse con urgente y virulenta necesidad:

Eurobonos: un paquete de impuestos diferido

Culpa de la química

¿Se puede estar enamorad@ de por vida?

Teóricamente no.  Científicamente el enamoramiento es una serie de reacciones químicas que nos hace sentir bien cuando interactuamos con otra persona, entre las descargas neuronales y las hormonales es posible alcanzar un estado altísimo de excitación emocional. Por eso nuestro humor cambia, perdemos la noción del tiempo y podemos llegar a experimentar una infinidad de emociones intensas en poco tiempo. Por esta razón, nadie puede estar enamorado por siempre, porque podría morir de una sobredosis hormonal. :/

El cuerpo, por salud, se habitúa a la sensación y se encarga de evacuar todas esas mariposas impertinentes, por ello es que el enamoramiento tiene ya desde su inicio un final pronosticado. Es de esperarse el “ya no siento lo mismo” y que al reactivarse las partes del cerebro que no estaban funcionando nos percatemos de todo aquello que convenientemente habíamos bloqueado sobre esa persona.  Por algo se dice que el amor es ciego, en realidad lo que nos enceguece es el estado del enamoramiento.

Pero ¿cómo sobrevivir al enamoramiento?

Inserte su respuesta aquí porque yo no he sobrevivido a ninguno. XD

Me gustaría culpar a las películas que nos enseñan esa ilusión del “para siempre” pero creo que el problema real es que acabada esa fase pretendemos seguir siendo irracionales sin sustancias hormonales que lo justifiquen. Algunos insisten en creer en personas perfectas y en la intolerancia a los defectos se pierden las virtudes de ese otro. Por otra parte, ya decía Eduardo Galeano que vivimos en una sociedad desechable y tristemente esto lo aplicamos también a las personas.

Quizás esto ocurre porque priorizamos demasiado la atracción bioquímica. Le dejamos toda la responsabilidad, cuando ésta es solo culpable del enamoramiento y cuando la gran verdad sobre el amor de pareja es que es en mucho una decisión muy racional y lógica. Pero por algún motivo se nos mete esa idea loca que el amor es una batalla entre el corazón y la razón, cuando es todo lo opuesto porque para que el amor (sobre)viva al enamoramiento no solo es cuestión de química, es también cuestión de razón.

Coleccionistas de días

 

"Cómo pasamos nuestros días es, en realidad, cómo pasamos nuestra vida" Annie Dillard

¿Cuánto tiempo te toma llegar al trabajo? Decime ahora, ¿cuántas flores viste? ¿cuántos olores distintos descifraste? ¿cuántas sonrisas recolectaste? ¿a cuántos les diste un “buenos días” altamente semántico? ¿cuántos suspiros se te escaparon y quedaron como besos de aire? ¿cuánto tiempo te tomaste para vivir?

El ajetreo de la vida moderna muchas veces nos hace olvidar el propósito real de la misma, normal parece salir con el seño fruncido y la preocupación a cuesta porque no escuchaste la alarma y ya vas tarde, porque te esperan compromisos de trabajo y varios pendientes y el tipo del frente no se percató que el semáforo ya está en verde y todos piden campo pero nadie lo da; porque llueve mucho o hace tanto sol que te pega en el ojos; porque apenas es miércoles y falta tanto para el viernes… Porque vivimos tan apresurados que se nos olvida vivir.

¿Qué tan normal nos es levantarnos con la disposición de vivir y no recolectar más los días como si fueran añicos de una botella? Es necesario dejar esa sensación de mera recolección de los días y empezar a coleccionarlos como momentos preciados, todos distintos y tan originales y únicos que parecen dignos de agregarlos al álbum.

Levantarnos con la inspiración de un nuevo día que podría ser tan singular como nosotros lo hayamos determinado. Vivir para vivir.

"Algunas personas pasean bajo la lluvia, otras simplemente se mojan" Roger Miller

Estos celos me enloquecen

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¡¿Tanto te costaba llamarme?!

 ¿Y por qué se escucha tanta bulla?

 ¿Y tenía que saludarte con un abrazo?

 ¿Y para qué te arreglás tanto? ¿No es que vas a trabajar?

 ¿Por qué no contestabas?

Ay, solo una pregunta

 “Yo? celosa? jajaja Ubicate!”

 

¿Le suenan las frases?

Ya sea oyéndolas o peor diciéndolas, los celos son algo que la mayoría en algún momento hemos sufrido. Es patología de ambos géneros pero posiblemente se alimenta de justificaciones distintas, algunas mujeres tienen la idea (reconozco que en algún momento también la tuve) que los celos demuestran cierto interés por la otra persona, como si un “me importás” o “te quiero” no fueran más efectivos pero buuueno, de alguna manera algunas crecemos creyendo que ya que los hombres “no expresan sus sentimientos”, ese tipo de reacciones psicopáticas deben ser leídas como amor y por eso que no te celen del todo es hasta erróneo, porque de otra forma te están asumiendo como algo seguro; por su parte, nunca he escuchado un hombre que le parezca positivo que lo celen… Aunque las mujeres podemos ser peligrosas en contextos sociales, los celos de un hombre tienen un poder destructivo aun mayor que el de una mujer. Solo basta ver estadísticas: tan solo el año pasado 14 femicidios.

Socialmente el daño que nos hacemos al mantener posturas como las que describí es enorme, van desde afectar relaciones hasta ser las causantes de homicidios. Cuando se asumen estas conductas como inofensivas, por la gracia que quizás en la situación provocan, se alimenta una idea poco saludable del amor de pareja y se evade una alerta que podría ser significativa en la relación a futuro.

El amor como posesión

“Soy tuyo” decimos, porque asumimos que la posesión tiene algo de romántico. Al convertir el amor en un asunto de posesiones, el temor a perder el objeto amado (que es tuyo) hace que reaccionés institntivamente, el amor es una necesidad básica y al cosificar a la pareja, los celos pueden surgir con facilidad pues se está en un estado de alerta por conservar aquello que “te pertenece”.

¿Qué hacer?

Quien es celado debe comprender que los celos son una patología real, no es una muestra de afecto inofensiva, si permanecés en la relación a pesar de las alertas, tendrías que evaluar un poco tu autoestima.

El celos@ tiene miles de justificaciones para su conducta y caer en cuenta de que es algo más grave de lo que pensás también es bastante difícil, usualmente es hasta que pasa algo más grave que te das cuenta que la estás c*gando.

Hay celos que son infundados y otros patológicos concebidos solo por la cabeza de quien cela; sea cual sea el caso ambos son una alerta de que la relación no anda bien o que en efecto tu autoestima no anda bien. Si alguien te genera esa clase de desconfianza tendrías que evaluar los motivos por los que seguís en la relación y si sos celos@ “por naturaleza” tenés que prepararte para pasar sufriendo o determinarte a cambiar de actitud porque como diría Chente “estos celos te hacen daño, te enloquecen” y a quien termina lastimando no solo es a tu pareja sino a vos mismo.

El trasfondo de todo no está en que nadie quiere a un celoso sino que la realidad es que el celoso no se quiere a sí mismo.

Combatiendo ¿qué?

 

¿Oh, Dios, por qué?

 

De lunes a viernes, el interés de los hogares ticos por conocer si el equipo naranja vencerá al azul en la linga o en los neumáticos supera a la preocupación por la noticias de cualquier canal, entre 8 y 18 puntos de rating, dependiendo del método de medición utilizado.”

La nación

Las cuentas nunca salen cuando se trata de hablar de Combate, te encontrás con una mayoría que dice odiarlo pero los ratings dicen que la gente lo ve.

Hagamos números entonces:
1. Solo la mitad de la población cuenta con cable. No hay otra opción que televisión nacional.
2. Las opciones en ese horario son noticias y novelas, mucha de la población que lo ve es muy joven, así que entre las noticias y eso…
3. La gente es pola y se divierte viéndolo. Aunque existe una subcultura que lo odia, un porcentaje mayor sin acceso a internet, a una educación superior de calidad o siquiera discusiones críticas se distrae viendo gente atractiva bricando como tontos.

Pero ¿cómo nos afecta esto?

Este fenómeno no se restringue a un programa de televisión, explica lo que ocurre con casi todo en nuestro país y cómo la anestesia en la que vivimos nos tiene alejados de los problemas reales. Eso explica porque somos un país tan feliz.
Es como si el costarricense promedio viviera en un universo paralelo, una CR paralela en donde la noticia de fondo son los wannabes nazzis, la otra en Pérez Zeledón, los chistes sobre Saprissa no campeón o un diputado pelándose el c*lo.
Por eso fácilmente es posible creer que Figueres esté de regreso y que la memoria colectiva sea de tan de corto plazo.
Tenemos un déficit fiscal preocupante pero el consumo sigue en aumento, la gente se enjarana con iphones, con pantallas planas y sigue ignorando todas las alertas que indica que vamos de colapso. Aún así muchos siguen comprando el periódico por la tierrosa de la contraportada.

¿Qué nos pasa?

Y no es que el entretenimiento esté mal, lo que está mal es que haya ahogado y ni siquiera permita surgir la conciencia crítica del país, que quienes tienen el poder de informar prioricen con noticias tan superfluas, que el entretenimiento no sea entremés sino el plato fuerte.

Mientras Combate sigue arrollando en rating, la clase política se aprovecha de ello para f*llarse al pueblo sin que se dé cuenta. Solo que además de culpar a las televisoras por no ofrecer opciones de mayor calidad; valdría preguntarnos ¿cuánta responsabilidad tiene el grupo de ciudadanos críticos que se pierde entre tanto humo de intelectualismo y noticias sin importancia?

Solteros parásitos

El problema no es tanto que viva con los papás, sino que la mamá le escoja la ropa, le planche el calzoncillo (sí porque para variar usa calzoncillo) y que tenga la osadía de explicarte a vos como se hace su comida favorita. Esa es la inequívoca señal de que debés correr por tu vida.

Se llaman solteros parásitos, son aquellos que prefieren una vida a la sombra y cuidados de los padres solo para evadir la responsabilidad de ser adultos; yo les llamo carebarros jaja, ese tipo de personas que no solo nunca dejan el nido, sino que eligen quedarse ahí como unas auténticas sanguijuelas.

Siendo honestos suena bastante cómodo, ¿a quién después de un largo día no le parecería más fácil despreocuparse por si hay comida en la refri o si tenés ropa limpia para mañana? Pero ¿qué clase de adulto se apreciaría a sí mismo sin haber tomado las riendas de su vida?

Civilmente sos adulto a los 18, pero a los 18 no tenés muy clara la idea de en qué putas te estás metiendo. Es normal entonces un tiempo en que te entrenés para salir del nido pero ¿qué pasa cuando ese tiempo son 10 ó 15 años y nada que madurás? ¿existe acaso una edad límite para dejar la casa aun cuando no te hayás casado?

En mi opinión debería, vivir solo y ser independientes es una experiencia necesaria para la madurez de cada individuo, te permite conocer el mundo real y saber qué se siente volar por tu cuenta, esa es una de las más grandes satisfacciones que podés obtener como adulto. De hecho soy de quienes creen que nadie está realmente preparado para la vida de pareja sin antes haber vivido sol@ y haberse descubierto como individuo y como adulto.

Aunque hay muchas variantes que ocasionan la soltería parásita, muchas veces es el miedo a la vida adulta la que hace que estas personas se nieguen a abandonar el barco. Pero hay de todo, otros muchos se tiran al agua antes de tiempo y descubren de sopetón que la vida de soltero independiente no es la pachanga que se imaginaban. Mi experiencia fue más o menos así:

¿Fácil? No.

¿Vale la pena? Sí.

Es la bienvenida a la vida real. No es perfecta pero es la vida, mejor dicho es TU vida.

La realidad es que jamás es la vida de fiesta que imaginaste pero, por otro lado, se compensa por la satisfacción que te da saber que pudiste lograrlo, que llegaste a fin de mes y que aunque más flac@ fue tu logro.

La independencia es la etapa culminante del ser humano, el poder hacerte cargo de vos mismo y darte cuenta que en efecto podés aportar algo al mundo. La vida no es fácil, es cierto pero es parte de la maduración de todos poder aprender a hacerle frente y no solo llevarte algo de ella sino dejar algo en ella. 🙂

Cuidado la deja el tren

Hay quienes el tren no los deja porque simplemente no lo quieren abordar.

-Mamita y ¿hasta cuándo ese muchacho le va a calentar la oreja?

-Ay, mami, si supiera que no es la oreja lo que me está calentando.

Cena en casa de mis papás y es seguro el interrogatorio, no se van a detener mucho en mis progresos profesionales ni en mi bienestar académico, la pregunta siempre es frontal y el reclamo es bastante directo. Que yo no quiera un vestido blanco y todas esas cosas que deben querer las señoritas de mi edad es bastante difícil de explicar a una familia chapada a la antigua.

De repente mi situación amorosa es algo para discutir en la mesa, si estuviera alguna de mis tías tendría una lista de candidatos disponibles para ser presentados y yo tendría que actualizarlas sobre qué pasó con mis exparejas y los motivos de los fracasos.

Aunque socialmente los límites de edades “aceptables” para hacer vida “seria” se han ampliado, en casa mi reloj biológico tiene nombre y apellido, nosotros le decimos tía Ivi y el bendito reloj replica en el rostro de compasión que hacen por mí mis amigas con bebés, ¡pobre que no he topado la dicha de ser mamá antes de los 25!  De repente una mujer adulta sin hijos es más algo más escandaloso que una adolescente con uno a cada mano.

Si no tenés novio, que ¿para cuándo novio?, si lo tenés que ¿cuándo se casan?, si se casan que ¿cuándo bebé?, si lo tenés, ¿y la parejita? Pero, por otra parte, si hicieras todo eso a una corta edad, dirían “pero ¿por qué tan joven?” ¡Ay, qué cansado! A la gente nunca se le queda bien, más cuando tienen pegada idea de que a vos el tren te deja, jamás se los ocurriría pensar que no querés abordarlo.

La gente está urgida de que te casés y que tengás hijos, porque no existe la vida seria sin eso. Pero sí existe, mi única objeción es tener que lidear con aquellos entrometidos que se sienten libres de opinar sobre mi vida “poco” seria. Nadie se atrevería a preguntarle a una pareja con 3 hijos qué pasó con sus carreras o con determinada meta en sus vidas pero si podés preguntarle a un@ solter@ exitos@ en su vida profesional por qué no ha sacado tiempo para tener una boda ostentosa y una catizumba de nenes.

Socialmente es difícil quedar bien, así que lo mejor es tomárselo con humor. A mí no me dejó el tren, simplemente estoy esperando el ultraligero que propuso Figueres.

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